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Según el abogado del ex vicepresidente iraquí, Tareq Aziz, un asesor del primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, le habría informado de que el gobierno de Bagdad medita la posibilidad de poner en libertad a su representado debido al deterioro de su estado de salud, sin embargo, un alto asesor de Maliki ha negado desde Bagdad esta noticia.
Badia Aaref Ezzat ha declarado: «uno de los directores de la oficina del primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, me llamó hace poco para comunicarme que el gobierno iraquí está meditando la posibilidad de liberar a mi representado, Tareq Aziz, debido al deterioro de su estado de salud».
«El responsable me dijo que el gobierno iraquí podría celebrar una reunión para emitir la decisión del indulto de las sentencias dictadas en su contra, después de tener la aprobación del presidente Yalal Talabani», agregaba.
Ezzat cree que «le tienen simpatía por su situación crítica; además el simple hecho de dejar que el periódico The Guardian o una cadena televisiva le hagan una entrevista en la cárcel es un importante avance en el asunto».
En cambio, Ziad, hijo de Tareq Aziz, ha declarado: «no hay indicios de que el gobierno iraquí tenga intención de dejar en libertad a mi padre».
«Al contrario, ellos quieren acabar con su vida en la cárcel», sentenciaba Ziad Aziz
El hijo de Tareq Aziz cree que «si estuvieran realmente preocupados por su salud, le habrían proporcionado la atención médica necesaria», señalando que la permanencia de su padre en prisión hasta el momento, en situación crítica, sin que haya sido ingresado en un hospital «va contra las disposiciones y convenios internacionales».
En Bagdad, un alto asesor del primer ministro iraquí ha dicho por su parte: «nosotros no estamos pensando si poner en libertad a Tareq Aziz porque eso no es competencia de Maliki». «Esta noticia es totalmente falsa», agregaba la misma fuente.
El gobierno iraquí permitió a la esposa de Tareq Aziz y a su hija que vivieran en Jordania con el resto de los miembros de su familia desde la invasión de Iraq por Estados Unidos en 2003; también les permitieron visitarlo en la cárcel de Al Kadimiya, al norte de Bagdad, en dos ocasiones, el 30 de julio y el 29 de agosto.
Badia Aaref, confesó a principios de este mes que «Aziz ya no es capaz de caminar y apenas puede hablar», y señaló que «ha sufrido tres ataques cerebrales que le han afectado el habla».
«Padece muchas enfermedades como diabetes, hipertensión además de problemas nasales y digestivos».
Según Ezzat, «el Alto Tribunal Penal iraquí aplazó a principios de septiembre una sesión destinada a dictar sentencia contra Tareq Aziz y otros detenidos en el caso de los partidos religiosos», y cree que «posiblemente el estado de salud de Aziz fuera uno de los motivos».
Aziz fue trasladado el pasado 13 de julio del centro de detención estadounidense Cropper a la cárcel de Al Kadimiya.
Aziz, de 74 años de edad, era el único cristiano del círculo íntimo del presidente Saddam Husein. Se entregó a las tropas de Estados Unidos a finales de abril de 2003. Su familia ha reclamado en más de una ocasión su puesta en libertad por razones de salud.
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